Victor Aguirre, misionero Verbum Dei nos comparte su testimonio sobre la JMJ

victorSoy Victor, misionero Verbum Dei, hace 25 años tuve el gran regalo de participar en la JMJ en Chestokowa, Polonia realizada por el Papa Juan Pablo II. Aquel encuentro marco mi vida radicalmente después de un encuentro vivo con Jesus en mi corazón, sentí su mirada misericordiosa sobre mi vida, llamándome a construir con Él una nueva humanidad donde reine el amor, la justicia y la paz.

Después de 25 años su llamada sigue viva y actual. El Señor me ha regalado el volver a Polonia, a la JMJ con nuestro querido Papa Francisco para celebrar, confirmar y actualizar su llamada. Las primeras imágenes que me vienen del JMJ son campos llenos de banderas de diferentes nacionalidades hondeando a cielo abierto, acompañadas por el entusiasmo de miles de jóvenes sonrientes llenos de alegría y de una genuina esperanza. El encuentro con estos jóvenes cristianos de toda lengua, raza y nación me ha hecho ver cuánto tenemos para dar y decir al mundo. Estos jóvenes con su fe puesta en Jesus me han hablado de que la última palabra no la tiene la muerte, el terrorismo o la guerra, sino Jesus, que aún vive en nuestros corazones deseoso de que vivamos y anunciemos su misericordia con nuestras palabras y gestos…

Ha sido extraordinario ver millones de jóvenes provenientes de tantos lugares del mundo reunidos en una misma fe, deseosos de construir día tras día un mundo más justo y de querer llevar en su cotidianidad esa atmosfera de fraternidad universal que hemos respirado todos estos días en Cracovia. El Papa Francisco nos ha lanzado un desafío en este Jubileo de la Misericordia a todos los jóvenes, el de sabernos, sentirnos y vivirnos como misioneros allí donde estamos y donde vamos, cada uno según sus talentos, capacidades y carisma, ser cauces de la misericordia de Dios especialmente con aquellos que sufren y viven en dificultad.

La JMJ nos ha hecho visible y palpable cómo es posible sentirse y vivirse como parte de una gran familia unida por Jesus… Dios sigue llamando, cuenta con mi vida y con tu vida, tenemos tanto que decir, tanto que dar y a quien salvar en nuestro mundo hoy, no podemos tirar la toalla porque es Jesus quien nos anima, aquel que vivió, murió y resucito, continua a darnos su mismo Espíritu, para gritar al mundo que es posible transformar la sociedad, la muerte en vida, el odio en amor y la guerra en paz a fuerza de misericordia. El Papa Francisco nos hace visible con sus palabras y sobre todo con sus gestos aquello que decía el Papa Juan Pablo II: ” No temáis ser Santos” y lo que Jesús nos dice en Mt 28,20: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta al fin de los tiempos”. Vivir y anunciar la misericordia en nuestro vivir cotidiano es ser misioneros, hacernos portadores de la vida de Dios, fuente de toda felicidad capaz de construir un cielo nuevo y una tierra nueva… “No veis que ya esta surgiendo” (Cf. Is 43, 19). A través de ti, cada vez que apostamos por Jesus, dando un poco de nosotros mismos.

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