#CorremosPorVenezuela

San Silvestre 2017

Para que el mundo sepa lo que sucede en Venezuela y lo que Verbum Dei hace por los venezolanos.

Tú también puedes correr por Venezuela. ¡Apúntate!

Corremos para denunciar el abandono que sufre el pueblo venezolano en el campo de la salud y la alimentación.

Corremos para devolver la esperanza al pueblo venezolano.

Yo también corro por Venezuela

Puedes correr de manera simbólica o real. 

Al elegir la opción "simbólicamente" estarás manifestando tu apoyo a esta iniciativa. Si seleccionas la opción "En una carrera real", nos pondremos en contacto para darte más instrucciones.  

Presencia de la Fraternidad Misionera Verbum Dei en Venezuela

Para colaborar económicamente en la compra de alimentos y medicamentos. 

Después de un viaje a Venezuela, me siento con el deber de compartiros lo que vi, lo que oí, lo que mis manos tocaron. Es un contraste entre la fuerte experiencia de opresión y de abandono de un pueblo, y al mismo tiempo la fortaleza de la fe, la esperanza pertinaz de nuestras comunidades y de la Familia Verbum Dei en Venezuela.                                    

Es muy poco el tiempo vivido allí como para que esta sea una palabra definitiva, pero si pienso  que es el tiempo suficiente como para percibir el abandono  que sufre este pueblo en el campo de la alimentación, de la salud y del “a quien acudir” para defenderse de tanta arbitrariedad. También es el tiempo suficiente para que testimonios de personas, rostros, sufrimientos… hayan marcado su huella en mi corazón.

La situación política de una dictadura que se implanta paso a paso, de una oposición dividida en intereses propios y de una resistencia, que mal o bien, luchó en las calles con marchas, barricadas y acciones, arriesgando su propia vida, pero que no han visto sus esperanzas acogidas ni encauzadas, hacen con que en este momento se viva en Venezuela una situación de decepción y de desesperanza que desactiva toda lucha o resistencia facilitando que avance el poder dictatorial.

Se suma a esto la galopante inflación que día a día aumenta, llegando al 740%, la escasez de alimentos y de medicinas, dejando campo abierto a la especulación que nadie controla. Traduciendo esto en términos que podemos entender, significa que el litro de aceite cuesta 31.000 bolívares,  el kg de harina para arepa -básico en Venezuela- 8.000 bolívares, el Kg de carne 18.000 bolívares, una barra de pan 7.000 bolívares…. Y el sueldo base es de 200.000 bolívares, es decir, lo equivalente a 20 dólares.  Estoy hablando de cifras del 25 de agosto cuando yo abandone Venezuela.  Seguramente hoy, el panorama es bien peor.

En el campo de la salud, no hay medicinas, ni siquiera las básicas.  En los hospitales no hay esterilización, lo que significa que fácilmente se puede coger una infección hospitalaria y que si una persona necesita operarse tiene que encargarse de reunir todas las medicinas que necesita, sino no le operan. Igualmente los enfermos psiquiátricos han sido puestos en la calle por falta de medicinas para atender sus procesos y siguen en la calle sin atención y sin medicinas.  Hablar de peligro social, hasta me sabe a literatura delante del abandono y falta de humanidad a que está sometido este pueblo en todos los ámbitos.

En medio de esta situación caótica y que afecta no solo a la salud física sino también psíquica de las personas, he visto comunidades y personas de la comunidad, que se apoyan, se entreayudan, se fortalecen en la fe y en la esperanza. Tuve la oportunidad de visitar las 4 comunidades de misioneras en Rubio, S. Cristóbal, Guanare y Caracas y también la comunidad de misioneros en Barquisimeto.

Ver y oír de cerca, no es lo mismo que escuchar noticias de lejos, colas de una tarde y de una noche para comprar gasolina, también racionada, colas inmensas para comprar pan, colas inmensas para casi todo, con el riesgo de que cuando llegues ya no haya lo que buscas…

Muchos interrogantes surgen delante de esta situación y también muchos sentimientos encontrados, pero una cosa importante de pedir a Dios para Venezuela y los venezolanos: pedir que no abajen los brazos, que mantengan viva la esperanza de que esta situación se puede superar, y de que en el día a día mantengan la esperanza de la creatividad, de encontrar caminos nuevos de aunar  fuerzas, para que la llama de vida no ceda a las tácticas de la muerte, de vencer al pueblo por el miedo y la desesperanza.

Me viene a la memoria aquella palabra de Pablo: “Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que la excelencia del poder sea de Dios. Estamos atribulados en todo, pero no angustiados, en apuros, pero no desesperados, perseguidos pero no desamparados, derribados pero no destruidos…” 2Cor. 4, 7-12

Fue de esta manera que sentí a nuestras comunidades viviendo una situación difícil en el aspecto político y social pero enfrentándolo como una oportunidad para la misión… “estamos en apuros, pero no desesperados, perseguidos pero no desamparados… y que la excelencia del poder sea de Dios”. 

Comparto esta experiencia, con el deseo de que nos podamos solidarizar con la Fraternidad y la Familia VD en este lugar y continuemos pidiendo la fortaleza de la fe para todos ellos. 

Con un abrazo fraterno,

Arantza

Lo que sucede en Venezuela

Corre por Venezuela

Para hacer presente el amor de Cristo que se hace solidario con los que más sufren. 

El próximo 31 de diciembre Carla Sacramento, Campeona del Mundo de Atletismo, Ricardo Castaño, Campeón de España de Maratón y los sacerdotes Bernardo Telo Rasquilha y Daniel dos Santos , Misioneros Verbum Dei, correrán en la San Silvestre Vallecana (Madrid) por Venezuela. 

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